2 de julio de 2011

5

Nadie caminará
por la vereda de este río seco,
donde el recuerdo del agua
no podrá devolver
la primavera al cielo,
ni las frondosas sombras
a los árboles
que tanto amaron al viento.

Todo lo que vi nacer
junto al tiempo conquistado,
escapará de la noche anunciada
que oculta tras su manto
la tierra yerma.

Y el cuerpo añorará
renegando de su ocaso,
la suave corriente de un pasado
que  meció los días
de un breve estío.

Ahora la tierra quebrada
le pertenece al olvido,
y sólo ofrece el descanso
del que sabe, que
todo tiempo está de más.


***

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