17 de junio de 2011

3

Uno no puede elegir,
ni la tierra,
ni el cuerpo,
ni las circunstancias,
ni el tiempo.

Tal vez,
uno sólo pueda elegir sus errores.


***

No entregaré la plaza,
he asaltado la noche
para sentarme en el regazo
de la última oportunidad.

Otra irrealidad,
pero uno puede agarrarse
a la inexistencia,
como a cualquier otra jilipollez.

Uno se agarra
a lo que pueden abarcar los brazos
de su absurdo.

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