Uno no puede elegir,
ni la tierra,
ni el cuerpo,
ni las circunstancias,
ni el tiempo.
Tal vez,
uno sólo pueda elegir sus errores.
***
No entregaré la plaza,
he asaltado la noche
para sentarme en el regazo
de la última oportunidad.
Otra irrealidad,
pero uno puede agarrarse
a la inexistencia,
como a cualquier otra jilipollez.
Uno se agarra
a lo que pueden abarcar los brazos
de su absurdo.